Lo besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Qué importa que mi amor no pudiera guardarlo.
La noche está estrellada y el no está conmigo.
Mi alma no se contenta con haberlo perdido.
Como para acercarlo mi mirada lo busca.
Mi corazón lo busca, y el no está conmigo.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
De otra. Será de otra. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberlo perdido.
