El llegaba, yo dormía, en silencio se acercaba, me dejaba una caricia, y en sus brazos me tomaba.
Cuando su cuerpo sentía, poco a poco despertaba, y mi miedo se moría; cuando él me hablaba...
Tranquila amor. Tranquila. Duerme que soy yo, mi vida.
Y yo le creía, hasta que un día sin querer
descubrí; que era todo mentira, esas caricias no eran solo mías,
y las palabras que el siempre decía. Yo era dueña de la noche pero ella del día.
Todo el tiempo que nunca me daba. Todo ese tiempo de mi se reía. Yo era dueña de la noche
pero no de su vida, era todo mentira, mentira. Todo había ya cambiado, pero él no lo sabia.
Yo trataba de olvidarme, pero era inútil, no podía. Tan profundo y tan grande,
era el amor que yo le daba y no podía acostumbrarme, a saber que me engañaba.
El llegó, yo no dormía, en silencio lo esperaba, cuando se acercó a abrazarme,
puse fin ahí a su vida y vinieron a buscarme, estoy aquí desde aquel día,
y en la noche al acostarme aún lo escucho todavía.
Tranquila amor. Tranquila, Duerme que soy yo, mi vida.
Y yo me reía, por que al final sin querer descubrí, que el no me mentía,
esas caricias eran solo mías. Todo fue invento de mis fantasías, yo
era dueña de su vida y el ya no vivía. Y una mañana me marché a buscarlo,
para estar juntos, como el primer día, y al encontrarme me abrazó y me dijo:
tranquila amor,tranquila